Era una noche de abril de 1988. En la sidrería Casero del condado de Noreña se reunen un grupo de amigos para formar una "cofradía". Querían promocionar los sabadiegos de Noreña que ya se habían dejado de fabricar. Otros pensaron que sería una excusa para montar "pitanzas". El padre del Presidente de la Orden, Salvador Fuente, en un momento de inspiración encuentra el nombre que buscaban: "Caballeros de la Orden del Sabadiego".

La Orden fué fundada inicialmente por ocho miembros. Desde entonces Miguel Ángel Fuente es el presidente de la orden. Dirige a más de 30 cofrades sin línea política. Unos pertenecen a la derecha, otros a la izquierda y algunos ni lo saben. En la sede de la orden, aunque no está prohibido, nadie habla de política.

Actualmente la sede de la orden está situada en la "Plaza de la Cruz" de Noreña, pero ya tenemos buscada una nueva sede.

Es presidente de honor de la Orden del Sabadiego S.M. El Rey Don Juan Carlos I, y son miembros honoríficos entre otros: Don Camilo José Cela(†), Don Alfredo Landa, Don Emilio Alarcos(†), Don Manuel Fraga, Don Alfredo Amestoy, Don Gustavo Suarez Pertierra, Don Rafael Fernandez, Doña Concha García Campoy, Don Arturo Fernandez, Doña Sofía Mazagatos, Don Carlos Bousoño, etc.

A la Orden le han sido concedidos los galardones siguientes:
-Mejor labor de relacciones sociales del Instituto Torres Padial.
-Mejor labor de relacciones públicas concedido por ARPAS.
-Arándano de plata de Navelgas.
-Embajadores de la Asturianía, de la Asociación de Hostelería del Principado de Asturias.
-Matanceros de Honor de los pueblos de Guijuelo y Burgo de Osma.
- Llaves de Oro de Candelario.
-Premio "Aura" entregado por el Grupo Editorial de Restauradores.


LA SEDE

___________________________________________________________

MIGUEL ANGEL FUENTE / Cronista Oficial de Noreña

Caballero del sabadiego


Noreñense por amor, por familia, por vecindad y por consagración al estudio y promoción de la zapatera y carnicera villa condal.

LUIS ANTONIO ALÍAS

Hemos quedado ante el monumento a don Pedro Alonso Bobes que firma Benlliure.

Pocos lugares tan adecuados.

El vecino retornado de Cuba, que consagró parte de la fortuna trabajosamente conseguida a que muchos noreñenses desfavorecidos poseyeran hogar y escuela, sigue proyectando una benefactora y propicia sombra de bronce.

Llega. Al saludarme me ofrece un fuerte, franco, abierto y caluroso apretón de manos. E inmediatamente cruzamos la calle para tomar ‘unes botellines' de sidra en La Cuadra de Alfredo, institución hostelera que acaba de recibir la primera rama de su cuarta generación, y a la que Miguel Ángel ha dedicado un libro de historia, intrahistoria, nostalgia y pasión.

Por algo ostenta el honroso título de Cronista Oficial de Noreña. Una gran responsabilidad.

Curioso este territorio condal, devenido el más pequeño concejo de Asturias, que posee, paradójicamente, uno de los mayores pesos históricos regionales, nacionales incluso, tras servir como objeto de propiedad, deseo y refugio al encadenado teatro de tutelas, herencias, amores y venganzas de Rodrigo Álvarez, Pedro I, Enrique de Trastámara, Alfonso Enríquez y Gutierre de Toledo.

Y curioso por la fuerza emprendedora de sus hijos –zapateros, carniceros, chacineros, conserveros–, protagonistas, en esta isla rodeada de Siero por todas partes, de un largo ejemplo de innovación, modernidad y progreso.

Miguel Ángel Fuente, que ya asoleyó ‘Noreña, la historia a través de sus calles', cuida, ejercita y difunde la imprescindible memoria histórica que todo pueblo precisa.
Y funda y preside la Orden de Caballeros del Sabadiego, un importante guiso de capa, de fiesta, y de seria y dedicada promoción del acervo propio.

–Noreñense militante
–Sin duda. Aunque nací en Hevia, concejo de Siero. No es lo mismo ser sierense que poleso, pues bastantes pueblos se sienten geográfica, social, y comercialmente vinculados a Noreña. Por cierto, provengo de familia de molineros; de milagro no nací en un molino. Desde pequeño, dada la proximidad, hice de la villa condal mi lógico paisaje principal. Además casé con moza de aquí, Luchi, que me dio cuatro hijos, Álvaro, Jesús, Ángela y Pelayo.

–Un poco de trayectoria
–Crecí yendo a la hierba y al ganado, y leyendo libros de una extensa biblioteca que mi padre formó sobre temas agropecuarios. Debería haber estudiado, lógicamente, algo agrícola. En cambio, me hice delineante e impartí clases de instituto. Pero tal vez porque entre los libros paternos había unos cuantos de temas históricos asturianos, germinó en mí una especial pasión hacia nuestro pasado, nuestras costumbres, nuestras industrias. Disfruto averiguando cosas de la Noreña zapatera, fuertemente matriarcal; de la Noreña carnicera, de la Noreña conservera. Me gusta la crónica pequeña, de pueblo, cotidiana.

–Y te gusta la gastronomía
–Antes de que organizáramos, por San Marcos, las fiestas del picadillo y del sabadiego, los carniceros celebraban aisladamente, en una comida gremial, a su patrón. Pensé que la ocasión merecía mayores participaciones y hablé con representantes del comercio y de las industrias cárnicas para aunar esfuerzos en proyectar los productos que elaboramos y nos distinguen. De paso, buscando una voz propia, puse en marcha la cofradía.

–Dedicada, curiosamente, al más humilde de los productos cárnicos noreñenses.
–Humilde, sabio, sabroso y conciliador, pues recoge todas las carnes y picadillos sobrantes, logrando así su fuerte personalidad. Puede que algunos, de toscos, sólo saborizaran el pote. La mayoría de los que se ponían a la venta –hoy ya todos– utilizan buenas carnes y lo justo de cebolla, sangre y pimentón. Un producto dignísimo. Fraga dijo públicamente que debía su activa longevidad a que desayunaba diariamente un sabadiego con albariño. Carlos Bousoño protestaba la definición de «embutido hecho con la asadura y carne de inferior calidad del cerdo» que oficializa equivocadamente la Real Academia, y anunció que aprovecharía el cargo de miembro para solicitar una rectificación.

–Sabadiego, sabadeño, sábado...
–El nombre indica que en Asturias, Palencia, La Rioja y Valladolid solía comerse, bajo dispensa, los sábados de vigilia. He de anotar que el sabadeño castellano, variedad de chorizo encebollado, nada tiene que ver, más allá de las similitudes nominales, con el sabadiego nuestro.

–Caballeros del Sabadiego con capa...
–Los zapateros de Noreña solían portar capa. Demostraba independencia de padres y familia. Cuando llegaba el invierno y partían por toda España a vender calzado, se decía de los primerizos que «iban a ganar la capa». Adoptarla como prenda distintiva no fue un capricho, sino un homenaje.