Por La Pola de Gordón…

COCIDO MONTAÑES

No es nada nuevo, pues ya en muchas ocasiones hemos reivindicado honores culinarios para el humilde cocido de garbanzos,  rescatándolo estamos  por los variopintos recorridos del Camino de Santiago,   al igual que vienen haciéndolo  en la entrañable Pola de Gordón desde  hace ya unos años, derivación esta del puchero  de la adafina, plato que dicen elaboró por vez primera la Virgen María ,  aunque años más tarde, fueron los cristianos los que añadiéndole partes del cerdo, dieron el toque definitivo a lo que es un cocido con todos los sacramentos, como no podía ser menos, considerado por muchos autores como el plato mas nacional de todos los existentes, porque no habrá comarca en el mapa –incluso peninsular- donde no se elabore el cocido con las características de cada lugar, por eso el Dr. Tebussen lo consideraba como un símbolo de la unidad española, pues  lo componen productos alimenticios de la mayor parte de nuestras regiones, aunque en los tiempos que corren, hablar del plato nacional, podría significar que alguien intentase  borrar de un plumazo al cocido como el plato mas típico de su respectiva comarca. Ellos se lo perderían.
Pues desde hace tres años, venimos uniendo y reuniendo a los diferentes cocidos que se pueden encontrar en los múltiples caminos que oficial u oficiosamente, conforman el de Compostela, con hermanamientos indistintamente entre ellos.
Así, años tras año, venimos haciendo estos encuentros los pueblos de Lalín en Pontevedra con el cocido gallego; Potes en Cantabria con el lebaniego; Astorga con el maragato;  Tamames en Salamanca con el castellano; Noreña en Asturias con el de moscancia y ahora sumamos también el cocido montañés de esta tierra del norte leonés, cada vez más cercana y siempre querida por los asturianos, elaborado –según me cuentan,  que aún no tuve la suerte de probarlo- con  garbanzos del páramo leonés, morcilla y chorizo artesanos de Geras o de la propia Pola de Gordón, con costillas, lengua, chivo y lo que haga falta, y si  apuramos un  poco al  dinámico alcalde, hasta le añaden rabo de toro con tal de animar a la concurrencia.
Estamos ante un plato sencillo que quitó muchas hambrunas a los españoles. Puede ser un perfecto reclamo turístico para las diferentes comarcas que lo promocionan, económico donde los haya, olvidado  por la llegada de otras especialidades gastronómicas sofisticadas y de supervivencia en las cartas efímera, con nombre largo, viandas escasas y generalmente con precios desorbitados. Lo entendió bien, dándole protagonismo merecido ya desde  el año 2001 Francisco Castañón, alcalde del ilustre municipio gordonés  y a quien espero saludar  personalmente en su Pola del alma con un cocido como testigo, plato, repito,  en otros lugares olvidado, pero seguro que nunca perdido.

Miguel A. Fuente Calleja