dieta familia

Para muchas personas, el hecho de comer en familia pasa desapercibido, pero lo que no saben es que es una forma ideal de mejorar la comunicación entre padres e hijos y, al mismo tiempo, es un método perfecto para educar a los pequeños. unos. Mantener una  dieta sana y equilibrada , hacer algo de ejercicio moderado y llevar un estilo de vida saludable son valores que deben transmitirse en el núcleo familiar. A continuación te explicamos  cómo mejorar la alimentación de tu familia . Haz que los pequeños sigan el ejemplo de los mayores para ayudarles a llevar una buena alimentación, crecer más fuertes y sanos y evitar contraer algunas enfermedades. ¡Notarás la diferencia!

Pasos a seguir:

1. Evite comprar alimentos cocinados previamente. Comprar comida congelada o consumir demasiada comida chatarra (hamburguesas, pizza, pasta…) no ayudará a que tus pequeños crezcan sanos, ya que este tipo de alimentos son ricos en grasas y calorías, lo que no ayudará al desarrollo de los niños y grandes.

2. Apuesta por la  comida casera  y cocina con comida fresca. Todos ellos serán más saludables para la dieta de todos los miembros de la familia. Además, los platos caseros son más ricos, más bajos en sal y calorías. Recuerda: una cosa es salir a cenar o salir a comer de vez en cuando, y otra acostumbrarse a comer siempre platos preparados con alto contenido proteico, calórico y graso.

3. La cocina es un medio de comunicación y desarrollo. Si te resulta difícil realizar actividades con los más pequeños de la casa o no tienes tiempo, la cocina es un lugar ideal para poder involucrarlos en la limpieza y el cuidado de la casa, así como para adquirir responsabilidades. . Además, será una forma muy divertida que les ayudará a tener ganas de probar lo que ellos mismos han cocinado. Utilice la pedagogía y haga de cocinar y comer un juego agradable y satisfactorio.

4. Frutas y verduras esenciales. En cualquier dieta sana y equilibrada, estos dos productos deben tener una fuerte presencia. Usa tu imaginación para que los más pequeños se pongan de acuerdo en probar los alimentos verdes y les encuentren el gusto. Si los haces participar activamente en la preparación, eres creativo e incluyes otros ingredientes en los platos, te asegurarás de que los más reticentes acaben descubriendo el placer de comer verde. La hora del desayuno o la merienda es el momento perfecto para comer frutas, lo que ayudará a que la comida más importante del día sea aún más saludable y nutritiva. En el siguiente artículo puedes ver qué hacer si tu hijo no quiere comer verduras.

5. Por otro lado,  involucrar activamente a  los más pequeños en todo el proceso te ayudará a conocer sus gustos y a proponer otros nuevos sabores que deben descubrir. Con un poco de psicología, puede hacer que sus hijos se sientan importantes y ellos sentirán que su opinión cuenta. Llévalos de compras y déjalos participar en la elección de algunos productos a cambio de que prueben otros que cuestan más. De esta forma, no sentirán que la comida es una obligación, sino un placer.

6. Comer en familia  es muy importante. Muchas familias suelen hacerlo a la hora de la cena y aprovechan para ponerse al día y averiguar cómo ha ido el día, tanto para los pequeños como para los mayores. Compartir la comida con los seres queridos ayudará a aumentar la autoestima de todos, así como a fortalecer el núcleo familiar. Son momentos perfectos para aprender más sobre padres e hijos y compartir momentos, vivencias y anécdotas cotidianas.

7. Por último,  fomente el ejercicio  después de la comida. Una vez que hayan terminado, asegúrese de que todos asuman la responsabilidad y recojan sus platos. Posteriormente, pueden terminar la comida con un agradable paseo que ayuda a mantener la actividad vital en un espacio donde, además de quemar calorías, también se puede promover la comunicación familiar.

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